El largo invierno de las criptomonedas

El largo invierno de las criptomonedas

Opinión
5 diciembre, 2018 por Alter Consciens
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Al igual que los ciclos lunares, el mercado de las criptomonedas atraviesa largas fases crecientes, y prolongadas etapas menguantes, unos fenómenos muy volátiles que, en ocasiones, pueden durar muchos meses. Según se acerca la madrugada más oscura de todo el año, el panorama en el mercado nos muestra también su rostro más sombrío y huraño.
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Al igual que los ciclos lunares, el mercado de las criptomonedas atraviesa largas fases crecientes, y prolongadas etapas menguantes, unos fenómenos muy volátiles que, en ocasiones, pueden durar muchos meses. Según se acerca la madrugada más oscura de todo el año, el panorama en el mercado nos muestra también su rostro más sombrío y huraño. De vez en cuando, se necesita descender hasta el infierno antes de recomponer las alas y retomar de nuevo el vuelo. Y menudo revuelo. ¡Tremendo jaleo! ¡Pánico en las calles! ¡Grandes oportunidades!

El invierno de las criptomonedas

Ha llegado el invierno. Tiempo de hibernar, de descansar e integrar, un prolongado lapso de frío, tinieblas y humedad. Ya no se oyen gritos de «lambo» y «to the moon», han desaparecido los gurús. Atravesamos la noche oscura del alma, aguardando con paciencia la llegada de la luz. Se han caído los farsantes, los buscadores de dinero fácil, pero ahí permanecen los creyentes, cada vez más fervientes, capeando como pueden el temporal, creando en silencio, desarrollando nuevas aplicaciones para facilitar la vida al cliente, y aprovechando las caídas para recargar municiones e hincarle un poco más el diente a estas herramientas de intercambio de valor entre iguales que trascienden jurisdicciones.

Y es que, no lo olvidemos, se trata de un dinero que, en la práctica, no nos puede arrebatar ningún gobierno, y en el que los grandes imperios también toman posiciones, para no quedarse rezagados, anquilosados en los viejos moldes. Hay que adaptarse a los tiempos que corren.

Se diluyen las fronteras entre nosotros y ellos, los gobernantes y el pueblo, pues se les acabó el chollo de abrir y cerrar a voluntad el grifo del dinero. Dejad que devanen sus mentes para redactar regulaciones y tratar de imponer sanciones a un fenómeno mundial más robusto y versátil que todas las legislaciones. En el ciberespacio, el código es la ley. Y esa ley, a veces, ni siquiera tiene autor. Cualquiera, desde su casa, la puede ejecutar. Ahora, además, resiste a la censura replicándose hasta la saciedad. Y eso por no mencionar los ejércitos de bots que campean por la red y que pronto serán legión. ¿Podremos también juzgar la inteligencia artificial?

Aires de libertad

Vivimos un presente vertiginoso, un período de transformación profunda de las antiguas estructuras, con sus batallas y sus luchas, hacia modelos de gestión social que se muestren más respetuosos con la libertad individual, de todas las personas por igual, sin pirámides de poder ni sistemas impuestos que, para colmo, nos intenten gobernar el pensamiento.

Se avecinan aires de libertad. Libertad financiera, libertad sexual, libertad de culto, libertad de expresión, libertad, libertad, libertad. Una libertad que sólo llegará cuando cejemos en nuestro soporífero empeño de juzgar y legislar la vida de los demás. Respetemos la soberanía individual y el derecho legítimo de toda persona a decidir sobre su cuerpo y su propiedad, salvaguardando a su vez la privacidad.

¿Dónde nos llevará este vórtice dimensional? La humanidad, ante los avances tecnológicos, se encuentra sumida en una encrucijada. Podemos desarrollar un gran hermano de vigilancia masiva, o podemos empezar a organizar, para todos, una gran fiesta continua. Yo, por mi parte, elijo ser optimista.

 

Igor Domsac es director de tuCriptomoneda.




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