¿Qué se esconde tras el humo en el mundo crypto?

¿Qué se esconde tras el humo en el mundo crypto?

Blockchain Criptomundo
27 noviembre, 2018 por Alter Consciens
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El humo comienza a disiparse en el panorama de las criptomonedas. Tras el fin de la guerra de hash entre las dos facciones de Bitcoin Cash, la caída de los precios en picado durante meses ha servido para barrer del tablero a los inversores más impacientes y mostrar quiénes apuestan realmente por la tecnología subyacente,
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El humo comienza a disiparse en el panorama de las criptomonedas. Tras el fin de la guerra de hash entre las dos facciones de Bitcoin Cash, la caída de los precios en picado durante meses ha servido para barrer del tablero a los inversores más impacientes y mostrar quiénes apuestan realmente por la tecnología subyacente, más allá de la corriente en busca de dinero rápido y sin fundamentos que lo sustenten. Otros, conscientes de la fortaleza de sus cimientos, apenas se inmutan ante las fluctuaciones y los vaivenes. Son los llamados hodlers, que flotan plácidamente en el calmo remanso de la paciencia y la perseverancia. La experiencia les recuerda que volverán a soplar vientos favorables, y en cada caída encuentran nuevas oportunidades.

La crucifixión de Crypto

Muchos han capitulado, ya sea para recomprar más abajo o porque han tirado la toalla. Pero muchos otros resisten. Harto de ver sangrar su criptobilletera, Luis Miguel comenta: «Cuánto me arrepiento de haberme metido en esto. Pero no vendo ni una moneda. Esas mueren conmigo». Edward también mantiene su posición, pese a haber caído desde la cumbre: «Ya acábate, maldito 2018, has sido un año de mierda. Mis esperanzas estaban puestas cuando compré en enero, juraba que en diciembre tendría ganancias pero ????????? De todas formas, HOLD ??».

«En economía todo son ciclos, es una ciencia ni exacta ni social y las dos cosas al mismo tiempo. Ahora estamos saliendo supuestamente de un ciclo y entrando en otro aparente de recuperación de los tipos de interés tras diez años de cero intereses y expansión monetaria, algo no visto jamás. Hay varias generaciones de gestores que no han conocido un mercado de bonos a la baja. El sistema sabemos que está herido de muerte, pero en este ultimo revés, si es que es el último (pueden quedar un par de años o más, nadie lo sabe), está claro que a las cripto ahora mismo les toca sufrir. Su increíble apogeo, que asombró al mundo hace un año, fue en la cúspide de ese periodo que hablamos de intereses artificialmente a 0% o casi cero con expansión monetaria. Toca aguantar y esperar a que la estafa fiat vuelva a perder el control con la próxima recesión. Y deberíamos mientras tanto sentirnos afortunados de haber entrado en cripto ahora y gozar del aprendizaje que estamos adquiriendo sobre esta nueva clase de activos y de los precios que el ciclo actual nos brinda para poner a salvo una parte de nuestro patrimonio en la otra cesta, cada cual en la medida que pueda, claro, y siempre diversificado. ¡¡¡Así que ánimo!!!» (Robert Cryptosaki).

¿Qué hay detrás de la cortina de humo?

Es el momento de quitarnos las máscaras y mostrar los desarrollos, de empezar a realizar un uso cotidiano y divulgar los conocimientos sobre estas certeras herramientas y su potencial para otorgarnos la libertad financiera. Ha comenzado la transición. Llegó, escondido tras la cortina de humo, el Internet del valor. Según los más avispados analistas, se avecina una oleada gigantesca de dinero institucional con la incorporación de servicios legales de custodia de criptomonedas, lo cual desencadenaría la adopción masiva de esta nueva forma de dinero programable, más eficaz e incorruptible que los inservibles papelitos de colores que aún hoy alimentan a nuestras instituciones.

Cole Garner, que nos recuerda los ciclos similares vividos con anterioridad en Bitcoin, señala que «los fundamentos de Bitcoin literalmente nunca han sido más fuertes: la Bolsa de Nueva York anunció que ofrecerá servicios de custodia de criptomonedas y un contrato de futuros de Bitcoin; Goldman Sachs anunció que abrirá una casa de comercio institucional de criptomonedas, y gastó 300 millones de dólares para adquirir Poloniex, una importante casa de cambio de criptomonedas; Japón, Corea del Sur, Singapur, Suiza y el Reino Unido continúan liderando sus regiones en materia de regulación amigable con crypto; Mastercard acaba de presentar una patente para un sistema de reserva fraccional de criptomoneda (¿qué podría salir mal?); la SEC continúa deliberando sobre un fondo de intercambio de Bitcoin; y Lightning Network continúa creciendo, ya que ya ha realizado transferencias casi instantáneas de Bitcoin entre instituciones».

La curva de Gartner

El hype cycle o ciclo de sobreexpectación de Gartner es una representación gráfica de la madurez, adopción y aplicación comercial de tecnologías específicas, actualización de las ondas de Kondrátiev (1892-1938), economista soviético que enunció la relación entre las grandes recesiones económicas y la emergencia de tecnologías de ruptura que inflacionan los mercados financieros, generan burbujas que explotan cíclicamente y originan depresiones económicas y conflictos sociales. Según José Antonio Bravo, economista e incansable agitador entre la comunidad blockchain hispana, «Gartner ha adoptado esta curva para blockchains, y ha situado los estadios de estas tecnologías en la curva. Los proyectos están mayoritariamente en el pico de expectativas infladas, aunque algunos van descendiendo. Como muy pronto, dentro de cinco o diez años comenzaremos a ver proyectos funcionales. pero seguimos en la actualidad estando muy lejos de la depresión desilusionante».

«Yo soy believer total, no tienes que convencerme. Blockchain va a cambiar todo, como Internet cambió todo (mira el top de las empresas mundiales hace diez años y ahora), pero la adopción y mucho menos las expectativas son lineales por la psicología humana, que es lo que intenta explicar ese gráfico. Al principio entra demasiado dinero (Terra valiendo más que Telefónica), luego por la vía de los hechos se descubre que las expectativas eran infladas (cae todo el Nasdaq masivamente), llevando a una pérdida de confianza casi generalizada (salvo por los true believers) que limita el acceso a financiación a los nuevos proyectos. Finalmente empieza a haber casos de éxito (Google, Amazon, Facebook…), volviendo a hacer atractivo el sector. La adopción tecnologica cada vez es más rápida y es posible que estemos ya saliendo del valle de la depresión, pero yo creo que todavía estamos tocando fondo» (Jori Armbruster, nodo coordinador de Ethic Hub).




Cómo regular lo irregular

Carlos Callejo, CEO de BlockImpulse, señala la raíz y nos recuerda que es importante «entender que una parte fundamental del nacimiento de Bitcoin y por tanto de blockchain es la desconfianza en terceros, normalmente humanos que puedan ejecutar decisiones condicionados. Los mismos que quieren regular todo esto, para que los inversores se sientan protegidos y no “pierdan la pasta” son los mismos que hace cuatro días lanzaron a Bankia a bolsa o vendieron por 1 € el Banco Popular, habiendo pasado mil exámenes. Estamos de acuerdo en que una regulación tiene que existir, no una obligación de los mismos organismos de siempre, en mucha parte con intereses y corruptos».

«Por otro lado, confiamos en la tecnología. Es tan sumamente disruptiva que tú puedes crear una ICO, DAO o DEX sin dar tu identidad, simplemente mostrando código, y el inversor puede ver, evaluar y decidir por sí mismo dónde meter su dinero, sin necesidad de tu asesoría o de la CNMV si no quiere y entiende los riesgos. Un ejemplo: busca a Nakamoto y pídele cuentas por la creación de Bitcoin, y le metes una multa a su sociedad jurídica. Aparte del toque global que alcanza todo esto. Por todo esto se necesita una regulación global, de todos o la mayoría de los Estados y de una forma vertical, acabando con los estereotipos que hicieron que este sistema naciera en contra de lo que conocemos y, aun estando “sin control”, sea más seguro y transparente de lo que conocemos, ofreciendo miles de oportunidades nunca antes vistas», añade Carlos.

Se acercan las instituciones

Vicente Ortiz, abogado e inversor, puntualiza: «El hecho de que haya una gran cantidad de “true believers” trabajando silenciosamente en proyectos y VCs invirtiendo es una señal de buena salud. Por otro lado, el cambio de paradigma a las STO atraerá más capital institucional. Quizás también los ETF. Pienso que en estos tiempos todo va más rápido y pasaremos por las fases del gráfico casi sin darnos cuenta, a diferencia de las puntocom».

Según Mr. Santos,  las instituciones están tumbando el precio con el objetivo de comprar lo más barato posible y mermar nuestra confianza, pero se trata de una ilusión en torno al Bitcoin y las criptomonedas para vendernos la solución a la enfermedad que ellos mismos han creado.

Somos los guerreros del mañana, empuñando las armas para liberar a la humanidad de las polvorientas cadenas que la mantienen amarrada al grifo de papá Estado. Al descentralizar la creación del dinero, hemos desatado a la bestia, aunque algunos aún no se hayan dado cuenta. La anarquía es la última realidad cuando nada ni nadie nos pueden controlar. No se trata de especular para conseguir más billetes emitidos por los gobiernos. El camino es el contrario. Usarlo, comprarlo, aprenderlo, pues algún día la cadena de bloques y la criptografía constituirán la principal forma de dinero. Y, si no, démosle tiempo al tiempo.

«La gente asume falsamente que muchas de las cosas útiles y legítimas que benefician a la sociedad humana requieren la existencia de un “gobierno”. Es bueno, por ejemplo, que la gente se organice para defenderse mutuamente, que trabajen juntos para lograr objetivos comunes, que encuentren formas de cooperar y llevarse bien pacíficamente, que lleguen a acuerdos y desarrollen planes que permitan a los seres humanos existir y prosperar mejor en un estado de civilización mutuamente beneficioso y no violento, pero eso, desgraciadamente, no es el “gobierno”. A pesar de que los “gobiernos” siempre dicen actuar en nombre del pueblo y del bien común, la verdad es que el “gobierno”, por su propia naturaleza, siempre se opone directamente a los intereses de la humanidad. La autoridad no es una idea noble que a veces sale mal, ni es un concepto básicamente válido que a veces se corrompe. De arriba abajo, de principio a fin, el concepto mismo de “autoridad” es antihumano y terriblemente destructivo» (Larken Rose, La superstición más peligrosa).

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