El amor en tiempos de la blockchain

El amor en tiempos de la blockchain

Blockchain Criptomundo Opinión
7 noviembre, 2018 por Alter Consciens
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En estos tiempos vertiginosos de intrincados algoritmos, dinero virtual e inteligencia artificial, ¿qué lugar le reservamos al amor? ¿Tiene sentido amarse uno mismo y amar a los demás en los nuevos escenarios económicos facilitados por la cadena de bloques y la criptografía? ¿Puede ayudar la blockchain a encontrar pareja o conectar con el amor universal?
Autor de la imagen: Wilmar .t.l.r.

En estos tiempos vertiginosos de intrincados algoritmos, dinero virtual e inteligencia artificial, ¿qué lugar le reservamos al amor? ¿Tiene sentido amarse uno mismo y amar a los demás en los nuevos escenarios económicos facilitados por la cadena de bloques y la criptografía? ¿Puede ayudar la blockchain a encontrar pareja o conectar con el amor universal?

«Ama a todos, confía en algunos, no hagas el mal a ninguno» (William Shakespeare).

El dinero se está virtualizando, y no sólo a raíz del nacimiento y la expansión de las criptomonedas. También las riquezas en fiat emitidas por los Estados resultan ya, en su mayoría, virtuales, pues se trata de números escritos en un ordenador. En algunos países, los billetes y monedas han desaparecido casi por completo.

Las reglas del juego están cambiando. Los gobiernos, tarde o temprano, habrán de iniciar su retirada para dar paso al libre devenir de la economía y los mercados. Las lentas, violentas, ineficientes y tremendamente costosas estructuras piramidales que llamamos Estados se irán transformando paulatinamente en modelos de organización colectiva más cercanos, solidarios y respetuosos con la libertad y la privacidad de sus ciudadanos.

Hemos engendrado una red transnacional de nodos distribuidos capaces de crear, intercambiar y transmitir valor entre iguales. Pero no sólo eso: se trata, además, de una base de datos planetaria que resulta prácticamente imposible de alterar y que actúa como testigo capaz de atestiguar con veracidad todo aquello que decidamos registrar. Más allá de nuestro control, hemos diseñado una jurisdicción digital más robusta que cualquier soberanía nacional. Un dinero que ningún gobierno del mundo nos puede arrebatar. Poderosas herramientas de soberanía individual que ya tienen la capacidad de liberar a los mercados y, con ellos, a la humanidad.

Pero no pueden hacerlo solas. Estas tecnologías aún necesitan la supervisión humana para crearse, actualizarse y ejecutarse, y para hacerlo con precisión conviene llevar a cabo paralelamente un cultivo escrupuloso del mundo espiritual, desde cualquiera de sus múltiples senderos, sin dogmas ni pecados, pero conectando con el fin último de nuestra existencia en el mundo, la enseñanza profunda que comparten todas las religiones, en todo el planeta, sin excepción: el amor universal.

Sólo desde allí podremos ver con claridad cuál es el siguiente paso hacia la liberación. La manera más rápida y poderosa de hackear la «ilusión» en «realidad» es atreverse a ver belleza en todo lo que nos rodea y dentro de nosotros mismos, todo el tiempo: amar a las cosas y a las personas por lo que son, exactamente como son, y no por su apariencia. Una vez que hayamos hecho esto, seremos libres de decidir qué tipo de cosas nos gustaría cambiar.

«Hay dos fuerzas motrices básicas: el miedo y el amor. Cuando tenemos miedo, nos retiramos de la vida. Cuando tenemos amor, nos abrimos a todo lo que la vida tiene para ofrecer con pasión, entusiasmo y aceptación. Tenemos que aprender a amarnos a nosotros mismos en primer lugar, en toda nuestra gloria y nuestras imperfecciones. Si no podemos amarnos a nosotros mismos, no podemos ser totalmente abiertos a nuestra capacidad de amar a los demás o nuestro potencial para crear» (John Lennon).

Para maximizar el amor al prójimo y financiar colectivamente el cariño, conviene amarse primero a uno mismo. Así, cultivando con equilibrio el narcisismo, lograremos crear herramientas en las que las decisiones más egoístas constituyan a su vez el máximo beneficio para todos. En el nuevo juego, si lo diseñamos con claridad, la fortuna de un individuo repercutirá positivamente en la riqueza de la comunidad.




La tecnología blockchain carece de moral. Los ordenadores se limitan a ejecutar el código inyectado, y lo hacen con precisión matemática, sin posibilidad de error, salvo los fallos debidos al despiste humano. Así, las criptomonedas, como cualquier otra herramienta, no resultan en sí mismas buenas o malas. Se pueden utilizar para hacer el bien, y pueden también usarse muy mal, pues lo que hagamos con ellas dependerá, en última instancia, de nosotros mismos, y de la pureza que albergue nuestro corazón.

Como decía Emily Faria en Criptonoticias el 8 de octubre de 2017, «a pesar de que se acuse a las criptomonedas de ser utilizadas para financiar actividades delictivas, el problema no radica en la herramienta, sino en la intención del corazón de quien o quienes la empleen, porque, si es usada para ayudar a otros a progresar (atacando problemas sociales desde la raíz y no sólo sus consecuencias) en vez de dañar, esta herramienta tiene un potencial transformador indudable».

Criptomonedas para encontrar pareja

Una vez realizado el trabajo con nosotros mismos, es hora de salir a compartir ese amor en el mundo exterior. La tecnología blockchain ofrece transparencia total e inmutabilidad a las plataformas en línea para ligar y conocer gente con gustos afines. Esto supone una gran ayuda a la hora de verificar las identidades de los usuarios, manteniendo a su vez la privacidad y permitiendo una mayor seguridad. En los últimos años ha habido casos generalizados de datos robados en las plataformas centralizadas. Con la tecnología blockchain, esta amenaza puede reducirse a su mínima expresión.

Amor es, también, el proyecto frustrado de crear una plataforma de citas descentralizada que ofrecía para ligar el token Amorcoin en la plataforma de Ethereum. Otras iniciativas que utilizan blockchain para encontrar pareja en las redes son LoveBlock, donde puedes ganar tokens DDD, o Luna, una plataforma de citas basada en incentivos desarrollada con tecnología blockchain y herramientas de machine learning para facilitar la crucial labor de encontrar el amor de nuestra vida.

«El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (Corintos 13: 4-7).

Amen. Hasta la médula, desde las vísceras, hasta que ya no puedan amar más. Amen, muestren al mundo la mejor versión de ustedes mismos y creemos en conjunto nuevas herramientas de enriquecimiento colectivo para el beneficio mutuo de todos los individuos. Basta ya de tragarse la ilusión de que en algún momento tú y yo , o cualquiera de nosotros, estuvimos separados. Amen, besen, abracen, retocen y acaricien, pues en definitiva es ése, y sólo ése, el sentido último de la vida. Amén.

 

Sobre el autor

Igor Domsac es director de tuCriptomoneda.com, un proyecto para aprender y transmitir conocimientos sobre Bitcoin, criptomonedas y tecnología blockchain.

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